Related »

La Insignia Sudamérica, territorio favorito de los traficantes de animales

on May 20 | in FIQUE POR DENTRO, Renctas na Mídia | by | with No Comments

Ciberoamérica. México, mayo del 2002.

La gran variedad de animales salvajes que hay en América del Sur ha convertido a esta región en el principal centro de operaciones de los traficantes de especies, una de las actividades ilícitas más rentables del mundo, sólo detrás del tráfico de drogas y de armas. Las organizaciones ambientalistas World Wild Found (WWF), Traffic y la española Red Nacional de Combate al Tráfico Ilegal de Animales Salvajes (Renctas), aseguran que 47 por ciento de los animales capturados por los traficantes en todo el mundo proviene de Sudamérica. De ese porcentaje, a Brasil, el país con la mayor biodiversidad en el planeta, le corresponde 37; el otro 10 por ciento, a Perú, Argentina, Venezuela, Paraguay, Bolivia y Colombia.Como en otros negocios del crimen transnacional, en éste los contrabandistas cuentan con la complicidad de las autoridades. Sus ganancias anuales alcanzan los 15 mil millones de dólares anuales, según las ONG especializadas, cifra que sin embargo es sólo una parte mínima del ingreso total generado por esa industria. Únicamente en Estados Unidos, uno de los principales países de destino, la venta de animales en los mercados irregulares produce otros 300 mil millones de dólares. Lo más solicitado son los primates, las aves, los peces tropicales y las pieles de reptiles.

Los traficantes encuentran en EEUU, Europa y Asia, principalmente los países árabes y los del Lejano Oriente, un mercado amplio para sus mercancías. Sus clientes: millonarios excéntricos que buscan aumentar sus colecciones, a veces verdaderos zoológicos privados; personas que prefieren las mascotas exóticas; los laboratorios farmacéuticos que pagan una buena cantidad por cada ejemplar; compañías fabricantes de ropa; parques de diversión, y circos. Buena parte del comercio ilegal depende de un grupo de países que actúan como intermediarios. Hasta hace algunos años, el marfil procedente de 30 mil elefantes muertos por cazadores furtivos pasaba a través de Burundi -en el camino hacia los Emiratos Árabes Unidos- donde se otorgaban los permisos necesarios para legitimar el botín. Los Emiratos son uno de los centros más importantes del mundo en el comercio ilegal de vida salvaje. En Latinoamérica, la Guyana Francesa, Bolivia y Paraguay sirven de intermediarios para el movimiento de hasta 150 mil loros que cada año van a parar a las tiendas de pájaros en territorio estadunidense.

Como resultado de esta depredación, más de 700 especies están a punto de desaparecer y 2 mil 300 animales y 24 mil plantas se encuentran seriamente amenazados. En el mundo, cada año se venden 50 mil primates, 5 millones de aves vivas, 10 millones de pieles de reptiles, 15 millones de pieles de mamíferos, 350 millones de peces tropicales y 4 millones de cactus. Desde la década de los sesenta, las organizaciones defensoras de los animales han buscado detener ese comercio localizando y denunciando a los criminales. En una conferencia sobre el tema realizada en julio de 2001 en Brasilia, Brasil, los participantes -ONG, representantes de gobiernos, asociaciones de veterinarios y amantes de la naturaleza- establecieron las bases para crear un banco de datos de traficantes y organizar una red de cooperación por Internet. Así, por ejemplo, Traffic cuenta con 15 centros en los que se realizan investigaciones y alerta a los funcionarios aduanales sobre las acciones de presuntos contrabandistas. WWF España se ha especializado en perseguir a las redes de contrabando de especies, en colaboración con las fuerzas de seguridad del gobierno español. Sin embargo, su esfuerzo es neutralizado por el desinterés que muestra la mayoría de los gobiernos para aplicar la ley de protección de animales y por la corrupción que involucra a gran número de funcionarios.

 Paraísos salvajes saqueados

En su informe anual 2001, Renctas, organización no gubernamental brasileña, asegura que casi 40 millones de animales salvajes son retirados de su hábitat natural en Brasil. Las cifras oficiales hablan por sí mismas: cada año 12 millones de ejemplares, incluyendo aves, primates, serpientes, sapos e insectos, son blanco de tráfico ilegal. Brasil, con su enorme biodiversidad, atrae a los contrabandistas; se estima que entre mil y mil 500 millones de dólares, el 10 por ciento de los recursos generados por esta industria, tienen origen en Brasil.

Aunque el tráfico de animales constituye el tercer mayor comercio ilegal del mundo, superado sólo por el de drogas y el de armas, no provoca un esfuerzo proporcional de las autoridades para combatirlo, pues en casi todos los países está calificado como delito ambiental, no vinculado a la violencia criminal. Las autoridades ambientales brasileñas buscan que el parlamento modifique las leyes y aumente las sanciones. Por lo pronto, existe ya una iniciativa en el Congreso para que se eleve de tres a cinco años de prisión la pena más alta a ese delito.

La impunidad en Brasil favorece a los contrabandistas. No circula la información entre las distintas autoridades, afirma Dener Giovanini, director general de Renctas. Un ejemplo de ello es lo ocurrido con el alemán Marc Baungarten, detenido por primera vez en 1997 en el aeropuerto de Río de Janeiro cuando intentaba llevarse a su país 112 arácnidos. Baungarten, quien fue puesto en libertad rápidamente, fue apresado al año siguiente en Belem, capital del norteño estado de Pará, por haber enviado otras 42 arañas por paquetería. El 10 de marzo pasado la policía lo sorprendió de nuevo con cinco de esos animales, esta vez en Curitiba, en el sur de Brasil, pero quedó en libertad.

Ante esta situación, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), organismo ejecutor de la política ambiental, comenzó en marzo pasado una campaña contra el comercio ilegal de la fauna, tanto el interno y como el externo. La preparación de esa ofensiva comprendió la elaboración de un mapa que identifica los hábitats, rutas y destinos preferidos por el contrabando. La campaña busca sofocar el tráfico en su origen, las áreas de conservación ambiental. Aunque parezca increíble, no había un registro de este tipo. José Sarney, hijo del ex presidente homónimo y titular del Ibama, explicó que se busca persuadir a las comunidades locales para que interrumpan la caza de animales destinados a la venta. El funcionario prometió establecer alternativas a esa actividad, ya que se trata de una fuente de ingresos para una población muy pobre. Los cazadores reciben una suma insignificante ante el precio, hasta cien veces superior, que adquieren los ejemplares en el mercado exterior.

El mirlo, un pájaro de plumas negras, puede ser comprado a unos 150 dólares en los mercados sureños de Brasil y vendido a 13 mil dólares en EU. Ciertamente las utilidades no son netas, ya que las pérdidas son también elevadas. De cada 10 animales capturados, nueve mueren durante el transporte. Para Dener Giovanini, de Renctas, esta situación “demuestra la perversidad de ese negocio, pues el contrabandista prefiere capturar un número mucho mayor de animales de los que realmente necesita, para compensar las pérdidas”. El transporte generalmente se hace en condiciones deplorables, ante la necesidad de ocultar al animal. Muchos son anestesiados y transportados en cajones o maletas diminutos. Los aeropuertos, carreteras y pasos fronterizos son los frentes en el combate contra el tráfico de animales y para ello se movilizan la policía, las autoridades tributarias y las administraciones de puertos y de correos.

Sin embargo, muchos de los inspectores encargados de vigilar esos lugares son comprados con jugosos sobornos.

“La gente, además de desconocer los daños ambientales, ignora también que el tráfico aumenta el riesgo de la diseminación de virus y otros microorganismos peligrosos para la salud humana”, señala Giovanini. Los animales sacados de los bosques pueden ser portadores de enfermedades graves, como la fiebre amarilla, provocada por un virus presente en los monos y transmitida por el mosquito Aedes Aegypti o cólera. La fiebre amarilla, que en Brasil estaba limitada a la Amazonia, se expandió al oeste del estado de Minas Gerais, en el centro del país. En algunos casos, los animales no son afectados normalmente por tales microorganismos, pero el estrés de la captura y el transporte reduce su capacidad inmunológica y los hace vulnerables. Eso aumenta el riesgo de contagiar a seres humanos y de que se produzcan mutaciones en virus que pueden así hacerse más agresivos.

Pero Brasil sólo es el caso más dramático. En Chile, el año pasado se comercializaron ilegalmente casi cinco millones de dólares en ejemplares protegidos por convenciones internacionales. Éstos llegan desde Perú y Bolivia, dos países que tienen también una gran biodiversidad y que, por ello, son frecuentados por los traficantes.

En México, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente informó en abril pasado que al menos uno de cada cinco cargamentos de exportación de flora o fauna inspeccionados por la aduana es ilegal; de 1995 a la fecha se decomisaron 70 mil ejemplares de distintas especies. Los cargamentos requisados bastarían para llenar varios zoológicos con alto porcentaje de especies en riesgo de extinción. Estudios oficiales indican que en el país están registradas 45 especies raras, 146 en peligro de extinción y 82 en situación de protección especial.

La ONG Asociación Pro Conservación de la Naturaleza sostiene que sólo por el contrabando de loros a Estados Unidos, los traficantes que operan en México obtienen una ganancia anual de 15 millones de dólares.

Existen varios tratados internacionales que protegen a los animales contra la vejación a la que los someten los contrabandistas y consumidores, pero difícilmente se aplican. En 1975 entró en vigor el Tratado contra el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (Cites), el cual fue ratificado en 1992 por 115 países. El convenio prohibe todo comercio relacionado con las especies en peligro, pero poco ha servido para evitarlo.

 Lamentos y aullidos

El informe de Renctas pone énfasis en el maltrato del que son objeto los animales.

Para mantenerlos tranquilos durante el traslado, los animales son sometidas a torturas inimaginables. Por ejempl a los pájaros les agujeran los ojos para que no vean la luz que los incita a cantar; a los guacamayos les rompen el esternón para que no chillen; a los monos los anestesian con ron y les sacan los dientes para amansarlos. También hay trucos para mejorar la presentación del product a los loros les pintan las plumas para que luzcan más coloridos y atractivos, generalmente con pinturas tóxicas que a la larga los matan. El informe de Renctas señala que cargamentos de animales vivos también son utilizados por las redes de narcotraficantes para transportar drogas al extranjero. En un caso particular, en Brasil, se encontró cocaína dentro del cuerpo de una boa constrictor. Esta situación revela además una relación entre el tráfico de animales y otros negocios del crimen transnacional organizado, lo que indica que no se trata de delincuentes amateurs sino de una red altamente especializada.

La ONG asegura que 40 por ciento de las 400 bandas identificadas en el mundo como traficantes de animales están involucradas en otros delitos.

 Especies en peligro

Hay casos alarmantes de especies mermadas por este delito. Steve N. G. Howell y Sophie Webb, autores de A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America, aseguran que en unos 20 años, o menos, la guacamaya escarlata y el loro cabeza amarilla serán cosas del pasado en México. Los leones podrían desaparecer de África Central y Occidental en la próxima década porque su población ha sido fragmentada y en algunas partes es demasiado pequeña (sólo 50 ejemplares) para garantizar su sobrevivencia. De Senegal a Chad sólo se hallan 2 mil. Las más grandes concentraciones consisten en dos grupos de 200 leones, uno en Camerún y otro a lo largo de las fronteras de Senegal, Mali y Guinea. Hans Bauer, de la Universidad de Leyden, Massachusetts, asegura que “en este siglo los leones no estarán extintos pero sólo se les encontrará en una docena de parques nacionales”. Según él, hay entre 10 y 30 mil ejemplares en toda África, continente donde los principales polos de atracción de los traficantes son Senegal, Tanzania, Congo, Sudán y Sudáfrica.

La flota ballenera japonesa, equipada con cañones-arpones que disparan granadas a una velocidad de 105 metros por segundo, salen al Océano Pacífico Norte para matar a cientos de ballenas minke y ballenas grandes. El gobierno de Japón, que se opone a establecer un santuario ballenero en la Antártida y a la moratoria a la cacería comercial del cetáceo, promueve un libro de cocina con exquisiteces como testículos fritos y helado de grasa de ballena. Pruebas de ADN de carne de ballena vendida en Japón demostraron que provenía de la ballena jorobada y de la gris de México. Todas las especies de tortuga marina del mundo están en riesgo, enfrentan tanto amenazas de redes de pesca y de contaminación de agua como de cazadores que las persiguen para quitarles la piel, la carne, la concha y robarse los huevos. En Baja California, México, hasta 30 mil tortugas verdes (Chelonia mydas) son asesinadas cada año. Aunque la ley mexicana lo prohibe desde 1990, no ha cesado la matanza. La consecuencia es que el número de hembras maduras que retornan a las playas de anidación ubicadas en la península de California ha disminuido de mil 280 en 1990, a 145 en 2000.

Catástrofe a la vista

El año pasado, científicos británicos advirtieron que la humanidad será responsable de una extinción de especies de animales y de plantas semejante a la ocurrida en la catástrofe que hace 65 millones de años eliminó a los dinosaurios. La extinción de pájaros y mamíferos en nuestra época se estima entre cien y mil veces más rápida que la ocasionada por millones de años de historia. “Hay pocas dudas de que nos encontramos al borde de la sexta ola de extinción en la historia de la vida en la tierra. La única diferencia de las otras es que ésta no es causada por eventos externos, sino por nosotros”, señalan los especialistas. Según un informe de la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte (CCA), “la mitad de las regiones con mayor biodiversidad se están degradando; la fragmentación de los hábitats y las pérdidas de bosques amenazan a muchas especies migratorias”.

Para el veterinario boliviano Christian Molina, la falta de acción para prevenir el tráfico de animales a pequeña escala puede tener serias consecuencias: “Eventualmente, todos los animales van a correr peligro de extinción porque todo el mundo los caza ya sea para comerlos o venderlos y nadie hace nada para acabar con esto”.

Los expertos afirman que, al irse extinguiendo las especies o reduciéndose su población, el equilibrio de la naturaleza se altera gravemente. La desaparición de una especie puede desestabilizar una cadena alimentaria, trastornar el delicado equilibrio entre una especie depredadora y otra, y causar una multiplicación de las plagas de insectos. Además, apuntan, diezmar una especie tiene también un efecto devastador en la economía de un país. En las naciones en desarrollo, las poblaciones locales a menudo dependen de la venta de productos procedente de animales y plantas silvestres para sobrevivir, mientras que los gobiernos dependen de los impuestos y aranceles obtenidos por la exportación de estos productos.

Para el escritor mexicano Homero Aridjis, cofundador del Grupo de los Cien -integrado por artistas e intelectuales de renombre que realizan activismo a favor del desarrollo sustentable-, “en los albores del siglo XXI todo parece indicar que la humanidad está perdiendo la guerra para la conservación del paraíso terrestre y que las generaciones futuras vivirán en un edén devastado. La guerra global de los hombres contra los animales sigue su marcha inexorable: la extinción de especies. La única manera de salvarnos del desastre es comprometiéndonos, gobiernos y seres humanos, a tener un futuro sustentable”, un objetivo que, a juzgar por los datos sobre este negocio ilícito, parece todavía muy lejano.

Pin It

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

« »

Scroll to top